Agroalimentario e ibérico de Guijuelo
Guijuelo, a media hora de Salamanca, es una de las capitales mundiales del jamón ibérico, y a su alrededor vive un tejido de secaderos, industrias cárnicas y bodegas de curación. Su reto operativo no es menor: el ibérico es un producto vivo que tarda años en curarse, exige controlar cada pieza por su lote, su fecha de sacrificio y su tiempo de bodega, y responde a una normativa sanitaria estricta con etiquetado por denominación. Llevar eso con hojas de cálculo termina en no saber qué pernil está listo, cuál ha pasado de punto y qué margen real deja cada partida vendida.
Odoo pone la bodega bajo control. El Inventario con trazabilidad por lote y número de serie sigue cada pieza desde la entrada del fresco hasta la expedición, con sus fechas de caducidad y reglas de rotación para servir antes lo que antes toca. El módulo de Fabricación con listas de materiales modela el proceso de salazón, secado y bodega como fases con tiempos reales, y Calidad inserta los controles sanitarios en recepción y salida. La venta al distribuidor y al gran retail se gestiona con Ventas B2B y precios por cliente, mientras el ecommerce abre la venta directa de estuches y lotes al consumidor final, todo sobre el mismo stock. Y si la industria exporta a Europa o a América —muy común en el ibérico salmantino—, Odoo trabaja en multidivisa y prepara el Intrastat con datos que ya están dentro. Para un secadero de Guijuelo, la ganancia es saber en todo momento qué tiene curándose, qué puede vender y a qué precio defiende su margen, con la contabilidad española cuadrada sola.