Micológico: la temporada del boletus y el níscalo
Soria es una de las grandes despensas micológicas de España. Sus pinares dan boletus, níscalos y otras setas silvestres que se recogen en una ventana corta y se venden fresco, congelado, deshidratado o en conserva a hostelería y distribución. El reto operativo es brutal: el producto entra en avalancha durante unas pocas semanas, es perecedero, hay que pesarlo, clasificarlo por categoría y pagar a decenas de recolectores, y a la vez servir pedidos que no esperan. Con hojas de cálculo, la campaña se gestiona a base de improvisación y a fin de temporada nadie sabe qué margen real dejó cada calibre.
Odoo ordena toda la campaña en un solo sistema. El Inventario con lotes y caducidades identifica cada partida por fecha y origen, y con la regla FEFO (primero el que antes caduca) evita que el producto fresco se pierda en cámara. Compras registra las entradas de cada recolector y liquida los pagos con orden; Fabricación con listas de materiales controla el paso a deshidratado o conserva, y la trazabilidad ascendente y descendente permite saber de qué monte salió un lote y a qué cliente se sirvió —clave ante cualquier control sanitario—. Ventas y el ecommerce comparten el mismo stock, y la contabilidad española (SII, modelo 303) cuadra sola. Para un elaborador micológico de Soria, esto significa exprimir una temporada corta sin perder producto ni margen, y llegar a la siguiente sabiendo exactamente qué funcionó.